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Nota: (Este artículo de colaboración no representa el sentir de AIJA y/o su Junta Directiva)

El piquete de la Unión de Tronquistas fue a destiempo y fuera de lugar…

El artículo de opinión “Piquete a Destiempo” fue retirado de la página a solicitud  de su autor el  compañero Mario Ramos a pesar de que el comité editorial brindó su total e incondicional apoyo al compañero en defensa de la  libertad de expresión y el derecho a disentir.

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Opinión y análisis

El derecho a Disentir

Ana Maria Valeri

 

 

Martes, 12 de abril de 2005

Podría decirse que el derecho a disentir es el derecho que se tiene a poder apartarse de la opinión de otros. Se puede discrepar de una opinión, posición o acción, de una persona o grupo en aspectos comunes, como los son el gusto por un grupo de música, el modelo de un carro, o un producto en el supermercado. Lo cierto, es que la capacidad que tenemos los hombres de diferenciarnos en opiniones y posiciones refleja una condición inherente al ser humano: nacer libres y vivir en libertad.Podemos diferenciarnos de una mayoría o una minoría sobre temas concretos dentro de materias como política o religión, que por lo general son bastante controversiales. Pero, sin lugar a dudas, el derecho a disentir tiene importantes vínculos con los componentes de la democracia, el pluralismo y el derecho de las minorías o incluso la lucha de las mayorías contra posiciones doctrinarias de minorías que son dominantes o que controlan el poder.
Así, entendemos el derecho a disentir como aquel que ampara, bajo el espíritu de las leyes y del Estado de Derecho, la posibilidad de discrepar y de manifestar desacuerdo en el debate público que genera una sociedad democrática.

Alfredo Keller, en la Conferencia Mundial dictada con motivo de la Libertad de Prensa, organizada por la UNESCO en la ciudad de Guatemala en mayo de 2004, ilustraba en breves palabras el significado de disentir:

“Disiente quien opone razones a la ideología o a la praxis política dominante.
Disiente quien en el ejercicio de su libertad critica o discrepa de la opinión de un tercero.
Disiente quien opone su visión moral de lo que considera justo a lo que estima injusto o a lo que valora como bueno, positivo y beneficioso en contra de lo que cree malo, negativo o perjudicial.”

Se disiente entonces porque el ser humano se caracteriza por su diversidad de opiniones. El disenso es pues, un derivado natural del derecho a la libre expresión del pensamiento., y cuando se puede expresar públicamente sin temor a represalias, hay democracia. El derecho a disentir es, por tanto, un valor sobresaliente enmarcado dentro de la libertad.

En el conflictivo debate público que se da en nuestra sociedad actual, se apela constantemente al derecho a disentir. Situación ésta que se presenta de ordinario en naciones donde ese derecho ha sido limitado por instrumentos que se hayan inmersos en un marco legal dentro de sistemas con fachadas democráticas, pero que a la vista de la observación exterior, responden a intereses del dominio de regimenes poco abiertos a la tolerancia y la participación de los diferentes sectores sociales de esos países.

Tal como sucedió en la Alemania Nazi, la Unión Soviética y en la España de Franco, por decir algunos, actitudes similares han asumido gobiernos latinoamericanos que atravesaron y atraviesan situaciones de conflicto interno cuando regímenes dictatoriales someten la política del continente que luchó durante los siglos XVIII y XIX por obtener la libertad, como es el continente americano.

Quién sabe si para aquél entonces, nuestros antepasados tomaron el juramento de fidelidad de las Cortes de Aragón al Rey Fernando el Católico en el Siglo XV: “Nos, que valemos tanto como Vos y que juntos podemos más que Vos, prometemos obediencia si respetáis nuestros fueros y libertades y si no, no”.
 

 

 

anamariavaleri@supercable.net.ve