Día internacional del trabajador; sin pena ni gloria

Daritza Rodríguez Arroyo- Inspectora de Juegos de Azar

El pasado 1 de mayo la comunidad internacional conmemoró el día del trabajador y la trabajadora. Observé reportajes de grandes manifestaciones en diferentes países llamándome la atención la participación de personas de todas las edades incluidos los niños. Los padres explicaban que ésta era la fecha idónea para concienciar a sus hijos sobre la importancia del trabajo en el desarrollo humano y de la lucha obrera en el desarrollo social de los pueblos. Sin menospreciar las actividades realizadas por los diferentes organismos sindicales del país, la realidad es que sentí que aquí en Puerto Rico el 1 de mayo pasó sin pena ni gloria, tal y como sucedería en Estados Unidos si no fuera por los trabajadores inmigrantes. Precisamente en tiempos donde tenemos un gobierno señalado como uno de los más anti obreros, con el que  hemos sufrido la crisis fiscal, la descertificación del sindicato magisterial y la dilatación en negociaciones de convenios colectivos, es cuando más manifestaciones debieron surgir. Estoy consciente del compromiso y la labor indiscutible que ha realizado y realiza nuestro movimiento obrero pero todo apunta a que el educar y concienciar a nuestra ciudadanía en general es parte de los retos y responsabilidades que exigen las circunstancias de las luchas actuales y que debemos aceptar con el ahínco y compromiso que nos caracteriza.

Para lograrlo nuestro discurso debe trascender el podio de nuestras organizaciones y llegar de forma contundente a las aulas escolares, espacios comunitarios, ecológicos, religiosos, de recreación y deportes e incluso en el sector cultural. Debemos evitar el estructuralismo que muchas veces termina paralizando la acción colectiva y difuminando las acciones concretas. Los nuevos tiempos, traen nuevas circunstancias, por eso los estilos y estrategias deben atemperarse a fin de que las acciones del movimiento provoquen un ejercicio de reflexión colectiva, que la ciudadanía logre identificarse con la causa surgiendo así  el interés y solidaridad general. Para ello se precisa dar a conocer la historia y desarrollo del movimiento obrero, sobre todo las aportaciones que a través de la historia la lucha de los trabajadores ha realizado para con tantos otros movimientos sociales a favor de los derechos humanos, la igualdad y la justicia social a la que todos los pueblos aspiramos.

Estamos viviendo en la dictadura del poder económico a manos de las grandes empresas, donde se promueve el materialismo, el consumismo y el individualismo, donde asesinando las organizaciones sociales, se atenta contra la dignidad de los pueblos buscando aniquilar la esperanza y la voluntad de la raza humana. La recesión económica que vivimos y que trae consigo una nefasta cadena de conflictos y crisis sociales no es exclusiva de Puerto Rico, de igual manera la lucha de los trabajadores no es exclusiva de los inmigrantes, ni del sector laboral organizado, la lucha de los trabajadores se traduce en la lucha de todos los pueblos, contra los nuevos opresores, indistintamente vivamos en diferentes circunstancias, latitudes o  hablemos distintos idiomas. Hagamos pues, todo lo posible para que el próximo 1 de mayo todo puertorriqueño sepa por qué es importante conmemorar el 1 de mayo y que nuestras manifestaciones sean masivas y efectivas.

 

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